He soñado que estaba sentado en el borde de la cama, la persiana medio cerrada dejaba entrar parte de la luz de un atardecer veraniego, amarillento y tardío, y a mi lado, también sentado, estaba el casero del piso, un hombre de sesenta y pico años que ha perdido algo del sentido del oído y sigue trabajando para mantener en auge un imperio de pisos, bares y restaurantes...
Él me ofrecía una navaja abierta, lista para hacer valer su afilada hoja sobre cualquier superficie, y yo la aceptaba para acto seguido realizar un corte superficial de aproximadamente un centímetro en la cara interna de mi tobillo izquierdo, justo por encima del borde de los calcetines tobilleros, que si bien no terminaban de combinar bien con mis pantalones cortos color beige, eran necearios para no sucumbir ante el calor.
Mientras yo realizaba el procedimiento él observaba tranquila pero fíjamente y repetía algo como "seremos como hermanos, debemos ser como hermanos"... una vez hecho el corte le devolví la navaja, la cuál él cerró y guardó en uno de sus bolsillos a pesar del fino hilo de sangre que luchaba por no caer del borde.
Al día siguiente salía descalzo del baño después de ducharme y mi madre se fijó en el pequeño corte del tobillo, extrañada me preguntó qué había pasado, a lo que respondí: "he hecho un pacto de sangre con Don Benito".
2 comentarios:
Qué bueno que volviste! Bienvenido a tu blog je je..
Parece ser el videoclip de una historia complicadilla eh, sugiere muchas preguntas, el antes y después, creencias..
La primera frase esta bien cargada de suspenso, así que se podría desmenuzar para obtener sobretodo los capítulos anteriores al actual je je.
Un abrazo.
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