Pablo tiene puesto el abrigo, un abrigo impermeable, pantalones marrones y zapatillas. Mira convenientemente hacia la izquierda porque presta atención a las palabras que le llegan desde la puerta del fondo. Mantiene una conversación con Dawson o Guillermo, y resulta muy interesante para él, tanto que no se da cuenta de la mano que a la derecha se aferra temblorosamente a un inestable saliente de la masa rocosa. Esa mano soy yo.

No se da cuenta en un principio, porque ese es el cuadro de salida, la situación inicial, pero recuerdo que luego yo... bueno, hice lo que cualquier persona a punto de caer a un precipicio haría, pedir ayuda a la persona más cercana, a quien sea, yo se la pedí a Pablo, las palabras me salían con esfuerzo "Pablo.... tío... mierda.. n.. no puedo ag... ayúdame a subir joder...", pero Pablo molesto me hace un gesto con la mano que tenía apoyada en los cojines del sofá, emite un gruñido que interpreto como "cállate que no me dejas escuchar..." y todavía sin mirarme alarga el cuello un poco hacia la puerta para entender mejor lo que le dicen desde el otro lado de ella... yo no quepo en mí de frustración y desesperación, le digo un par de cosas más relacionadas con el hecho de que él es el único que puede ayudarme y lo máximo que obtengo es que voltee dos segundos la cabeza hacia mí (hacia abajo) y me diga "ay.. nico... joder... ñghgdñgñg" para acto seguido seguir a lo suyo. De repente, dentro de mis posibilidades empiezo a reír... no a carcajadas, sino con miniespasmos, una sonrisa va... otra viene... el absurdo toca mi lado perceptivo de lo cómico.
A Pablo le interesa más la conversación que mantiene con nosequién que está detrás de la puerta... él discute enérgicamente, escucha los contraargumentos, se ríe a veces, se indigna otras... todo ello desde el cómodo sofá beige de cuero, y yo quizás estoy a punto de morir porque mi mano o el saliente cederán en cualquier momento para posteriormente dar paso a una horrible caída a la nada ... creo que es algo bastante jodido.
A diferencia de otros sueños, sé claramente de dónde viene toda esta locura... el otro día (probablemente el mismo en que tuve este sueño) hablaba con Pablo por messenger, él me preguntaba que si pensaba hacer algo esa noche, y yo le decía que pensaba quedarme en casa y lamentarme por lo miserable que puede llegar a ser mi vida... había tenido un día muy jodido en que para sacar mi documento de identidad tuve que visitar tres veces un lugar que está a casi una hora de mi casa, hacer otra hora de cola, para al final del día no conseguir nada.
Entre medias corrí debajo de la lluvia en algún momento y me torcí el pie (sé que suele ser el tobillo y que es chungo que se tuerza un pie... pero así de jodida era la sensación..), y en el buffet al que fui la comida tenía probablemente un inhibidor del apetito que prácticamente me quitó las ganas de comer con el segundo bocado (o esa era la única explicación lógica que le encontraba), en definitiva una mierda de día... a lo que Pablo me respondió algo como "todo lo malo del día que te ha pasado es tu culpa"... a continuación comenzó a hablarme de juegos de mesa. Aunque quiero pensar que lo decía en broma, se ve que caló hondo en mi subconsciente, ese despliegue de apoyo, esa valiosa forma de levantar el ánimo.
Más allá de esta explicación, desde que tuve este sueño tengo una imagen bastante específica en mi diccionario mental al lado de la palabra "impotencia", de modo que al experimentarla me puedo ver aún colgando de ese rocoso saliente inestable...




