viernes, octubre 10, 2008

Repartiendo The Economist

"ah, creía que traías publicidad", es de las cosas que peor me sientan. No tengo nada en contra de los repartidores de publicidad o buzoneadores.. bueno, nada personal, porque es verdad que el ver mi buzón lleno de vital dent, pizza hut, tecnocasa y el chino de la esquina.. de alegría no llena mi corazón...

De cualquier modo el hecho es que no soy uno de ellos, no al repartir The Economist, es una revista de suscripción, y hay en ello un nivel superior, así que el "no no no, aquí no... en la mesilla al lado del portal/ en el buzón del portal/ en la puta basura" me jode..

Y luego, después de que hago caso omiso a sus necias palabras, avanzando revista en mano hacia ellos, y ayudándome de mi mirada "eres un poco así como idiota", me dicen "ah perdona, no te había conocido (en vez de "reconocido"), creía que traías propaganda (a ver cuándo se entera la peña de que la propaganda nada tiene que ver con el marketing directo como el buzoneo)", y yo con una sonrisa de "sí jeje.. qué cosas, me suele pasar ¬¬".

Eso es lo menos malo, algo más guay es cuando alguien está saliendo del portal al que tengo que entrar a dejar la revista y al verme no se preocupa por dejar la puerta abierta, es más cierra y obstaculiza mi paso a los telefonillos en plan "qué cojones buscas aquí":
-err, sih, esto.. es una revista.. para el 4°D, menganito tracatrá.. me dejas pasar...?
-pero es que aquí no queremos publicidad
-ya, esto no es publicidad es una revista de suscripción, de hecho es para el 4°D [es que no ves que es una única revista zopenco]
-pues déjala ahí [en el buzón de publicidad]
-no, no puedo dejarla ahí.. además ya te digo, que no es publicidad..

Llamo al telefonillo y el alguien se aleja con cara de "igualmente no me fío de ti pero como sé que estoy quedando un poco mal me piro y a ver si te abren".

Ya una vez llamo al telefonillo puede que me contesten, entre, deje la revista, y guay, o que no me contesten... de modo que hay que llamar a otros.. los amables vecinos:
-buenas, verás traigo una revista para fulano del 3° Izquierda.. pero no hay nadie, te importaría abrirme para dejarla en el buzón?
-asldkfjasfh [farfulleo ininteligible], yo es que no puedo abrir..
-no es publicidad, es una revista para el 3° Izquierda
-ya pero es que yo no me puedo hacer responsable de...
-pero que es sólo dejarla en el buzón, solamente.. hola? err..

Ha colgado.

Y para terminar, el portero, esa figura entrañable.. llego y está limpiando u oteando el horizonte, me recibe la revista e incluso puede que me haga algún comentario jocoso.. eso está de puta madre, pero puede que toque alguno que no está en el portal.. vale que debería estar, no pasa nada.. cada cual con sus cosas, pero es que la puerta está cerrada, muy cerrada (la revista no cabe ni para tirarla debajo del portal, si es que han pensado en todo joder..), y nadie me quiere abrir (en este caso, de nuevo, el destinatario de la revista está ausente, ajeno a todo el ajetreo que precede al satisfactorio momento en que entra en el edificio y ve con regocijo la revista dentro de su buzón).

Pero yo, persistente, tenaz, gilipollas que no tira la %$&$% revista a donde le de el brazo.. sigo llamando, es una cuestión personal, por mis huevos que entro en la $&·$%& casa. Uno por uno dialogo con los amables vecinos, expongo mis contudentes argumentos: básicamente hay un tío, ese tío vive aquí, y se suscribe a una revista, yo le traigo esa revista, déjame entrar para cumplir con mi cometido. No. Somos idiotas, no sabemos razonar.

Pues bien, a veces tanta perseverancia tiene sus frutos, y después de perder un cuarto de hora intentando entregar una de las revistas (con cada una tardo de media dos minutos, entre que me monto en la bici pedaleo hasta la siguiente dirección y dejo la revista en el buzón, dos minutos), finalmente un alguien, después de renunciar a cualquier tipo de responsabilidad que mi entrada en el santuario de su colectividad vecinal pudiese suponer, me abre, echo la revista en el buzón correspondiente, con glamour, con estilo, y salgo triunfante de la ardua batalla.

Una semana después me cruzo con el portero (esta vez sí que está), y me dice que eso de molestar a los vecinos para que me abran no puede ser:
-ya, yo lo siento, si de hecho no haría falta molestarlos a todos, con que uno solo me abriera la puerta, sabes, que no vengo a asaltar a las viejas, vengo a dejar una revista
-no, aquí nadie te va a abrir, para eso estoy yo..
-pero si cuando vengo no estás..
-pues pásate sobre la 1 o a las 9 que es cuando estoy, ahora normalmente estoy limpiando en el sótano [pero como quería joder un poco lo he aplazado, solo hoy, para darte el coñazo : )
-eso me es imposible.. yo sigo una ruta y lo normal es que esté aquí sobre las 11..
-pues eso no es problema mío, si quieres entregar la revista, vienes a esa hora o la envías por correo..
-a ver.. no voy a enviar por correo nada.. a mi me pagan por traerla hasta aquí..
-pero yo no voy a estar para abrirte la puerta
-si ese no es el problema, yo entiendo que tengas que limpiar el primer y segundo sótano justo a esa hora, pero si pudieras decirle a Destinatario que hable con sus vecinos, decirles que solo vengo por lo de la revista.. vamos, no creo que pase nada..
-ellos no te van a abrir, y no puedes molestarlos..
-pero por qué no pueden? no le abren al cartero..? es que solo abren si existe la posibilidad de que haya algo para ellos?
-porque no se fian de ti
-pero que solo vengo a dejar una revista [dios, si sólo hubiese una pequeña rendija debajo del portal no tendría que soportar tu necedad]
-que no, que no se fian de nadie [ya en tono acalorado]
-a ver, es que no tengo más opciones, como no la deje en el "asa" del portal..
-pues si lo haces, y cuando venga veo la revista, ya la cojo, pero si la coge otra persona no me..
-ya ya.. no te haces responsable.. vamos a ver.. en casos como este es que casi me da igual, yo la voy a dejar ahí, si la coges guay.. si no.. pues que Destinatario diga o haga lo que tenga que hacer..

Por cada revista se pagan 60 céntimos, al entregar una media de 90 revistas cada viernes, lo único que me impide tirar la revista de Destinatario a la basura es el sentido del honor, de la compostura, del rigor, de la profesionalidad. No hace falta hacer un doctorado para desempeñar este trabajo, pero si hay que hacerlo se hace bien.

He de terminar diciendo que a pesar de todo, estos casos son pocos.. de 90 revistas a lo mejor hay.. ehm.. dificultades con la entrega de como mucho 10.. los demás receptores, contando en general con las personas de su entorno (alegres porteros, afables vecinos, fortachones guardas de seguridad, guapas recepcionistas..), son de más fácil trato, y si alguna vez se pierde más de dos minutos con ellos es porque te cuentan su vida o algo de eso.. pero en plan guay.. así que el balance siempre termina siendo positivo.

Repartidor de la revista The Economist: uno de los trabajos más rentables del mundo.