... una vez más como tema de reflexión... espero que Erebyel no tenga problemas con que "linkee" su entrada. En principio iba a poner un comentario en su blog con esto, pero me noté demasiado entusiasmado y no muy seguro de que la confianza con ella fuera suficiente como para soltarle sin más un tochaco de tres párrafos...
De modo que la felicidad existe par mí (hoy a las 3 de la mañana) en tanto que quiero alcanzar un estado lo más regular posible de estabilidad material y emocional. Ese objetivo es imposible de alcanzar de forma permanente, pero el camino que lleva implícito es en sí mismo una fuente de felicidad entendida no como felicidad absoluta (que sería el objetivo inicial) sino como conjunto de pequeñas alegrías vitales.
De este modo, si voy a la clase de introducción a las ciencias jurídicas o equivalente rollazo y siento que estoy tirando mi vida a la basura, me siento infeliz porque de hecho no estoy siguiendo el camino que lleva a la felicidad absoluta, porque de hecho podría estar haciendo mil otras cosas que me reportarían una pequeña alegría vital más. Y es eso lo que en definitiva cuenta, lo único que podemos tener, la progresiva suma de alegrías vitales implica que estás siguiendo el camino hacia la felicidad absoluta aún cuando la consecución última de la misma sea en realidad imposible.
Ahora bien, ¿hay otra manera de disfrutar de pequeñas alegrías sin pensar en eso que existe como concepto pero nunca se podrá alcanzar? supongo que sí, la diferencia radicaría en vivir por un lado alegrías dispersas que se te presentan porque sí y no te preguntas a dónde te pueden llevar porque sólo tienen sentido en el momento y lugar en que se presentan, o por otra parte vivir esas alegrías y disfrutarlas teniendo conciencia de que las has buscado y que más allá del momento en que las experimentas te están conduciendo en una dirección por la cual es probable encontrar más y más y más y más alegrías. Ese feliz camino se traza en la medida en que tienes como objetivo la felicidad absoluta e imposible. Amén.
jueves, marzo 12, 2009
miércoles, marzo 11, 2009
Noche para olvidar
Anoche he tenido una mala noche.. después de acceder a ese mundo paralelo de mi cabeza, y asumirlo como realidad, me encontré principalmente con tres cosas que embargaron inmediatamente de tristeza mi corazón.
Me gusta una chica, y he estado últimamente reflexionando bastante acerca de los pasos que ha seguido nuestra relación hasta llegar al casi colegueo en el que estamos ahora. Hay indicios de que yo le pueda gustar, pero esos mismos indicios vistos desde otra perspectiva pueden significar lo diametralmente opuesto.. y del mismo modo creo que yo le he dado indicios que la puedan llevar a pensar que me gusta, pero esos mismos indicios vistos desde otra perspectiva...
Así que antes de que todo se vaya a la mierda por confiar en que uno u otro asimile las "señales" que se supone que nos estamos enviando (o no), he de hablar con ella, he de dejar todo en claro independientemente del resultado, anoche ya lo tenía decidido.
Me encuentro entonces con la "primera cosa", un tal Bruno que se hospedaba en el mismo hostal que yo recibe una llamada, estamos con otros colegas que no recuerdo haber visto antes, pero son mis colegas y he de interactuar con ellos como tales. Después de colgar el móvil dice "era A" (llamaré "A" a la chica que me gusta aunque esa no sea la primera letra de su nombre real..)- permanecemos todos con cara de "y bien?" - nada.. que ahora salimos juntos...- Mierda (curiosidad: en ese momento todos interpretamos que salían a partir de la llamada... y de hecho era así, un inicio bastante... locuelo... la llamada era causa de la consecuencia "salir juntos"...)
No recuerdo haber visto antes al tal Bruno, voy intentando unir cabos.. si los otros son mis colegas.. Bruno debe ser el típico colega de peli con el que te peleas dialécticamente por una chica.. claro, ese es Bruno, un tipo alto, moreno de media cabellera ondulada, perilla, y de complexión atlética, aparte de tener ese aire de quien liga mucho y disfruta con ello. Yo también soy alto, moreno, y de media cabellera ondulada (bueno.. ahora menos que media pero ya crecerá), sin embargo no tengo una perilla propiamente dicha, ni ese aire de quien liga mucho, aunque no sé qué tanto disfrutaría con ello si implicara atraer a cualquier golfa con sólo mirarla..
"La perilla y el aire de ligón, los dos elementos esenciales de un ser superior"... sí, en ese momento en que dijo que salía con A me sentí uno o veintitrés niveles por debajo de él, y sentí que nada que yo pudiera hacer podría cambiar la dura realidad en que me encontraba sumergido.
Esa sensación se confirmó después como la "segunda cosa" dolorosa de la noche, puesto que en un viaje tipo excursión a nosedónde coincidí con A en el bus que nos llevaba y traía, y en algún recreo que tuvimos entre medias una conversación entre A y sus amigas, a la cual yo atendía como mero espectador, me dio pie a lanzarme...
Comentaban el que A y Bruno estuvieran saliendo, comentaban incluso que no estaba claro si estaban saliendo de hecho o si era un simple rollo, lo cual hizo que se recordaran necesariamente unas cuantas anécdotas que reflejaban la gran capacidad de ligoteo de Bruno, típico cuando se hablaba de él..
A no parecía estar muy contenta con el curso de la conversación, y concluye ella misma que es muy probable que estén de rollo y no vaya a durar mucho tiempo. Este es mi gran momento, suelto una gran frase para la historia:
-Deja de estar con él, está conmigo.
Huelga decir que no me refería a que Bruno estuviera conmigo, usé "está" como forma imperativa del verbo "estar", una forma que si no se usa nunca desde luego es muy poco frecuente. Afortunadamente ella comprendió lo que quería expresar, desafortunadamente su respuesta no fue la que esperaba obtener.
Primero su cara... tornóse convulsa, a la vez que dejaba leer en sus ojos que había olvidado por completo que yo estaba ahí, y que al verme recordaba "los pasos que había seguido nuestra relación", lo cual sólo podía llevarla de forma progresiva al enfado.
De todo esto me daba cuenta sin darme cuenta, y mientras aún reflexionaba acerca de si había usado bien o no el imperativo del verbo "estar", me dice (todo lo delicadamente que le permite su alterado estado) que ella no sabe qué me he creído yo, que teniendo en cuenta las veces que nos hemos visto y todo lo que ha pasado estoy muy equivocado si pienso que podría pasar algo entre nosotros.
Puedo "recordar" que Bruno es mi amigo rival a pesar de que no lo he visto nunca antes, igual que a los otros colegas puedo "recordar" recuerdos que realmente no han tenido correspondencia con mi realidad pasada.. y en el momento de intentar traer a mi mente "todo lo que ha pasado las veces que nos hemos visto" no logro recordar nada.
Mierda, todo esto me sobrepasa, no sólo A está con un guaperas que además es mi amigo, sino que he ahondado en mi pena al descubrirme ante ella como un paleto que no está seguro de cómo usar el imperativo del verbo "estar", al que ella le gusta irremisiblemente, y que sin embargo ha demostrado en incontables ocasiones (las cuales no logra recordar) que no es capaz de hacer nada por que pase algo entre los dos, en definitiva le he hecho ver que soy un infeliz.
Agotado, con el corazón en un puño, vuelvo a casa en un día que despunta gris y lluvioso, el cual deja caer sobre mí la "tercera cosa" que terminará por destruirme: la ropa que puse a lavar anoche... por la lluvia no la podré sacar a secar en un par de días, después de los cuales la humedad acumulada seguramente me obligará a lavarla de nuevo. A la mierda A, Bruno y su puta madre, me quería poner esa camiseta negra mañana y no podré hacerlo joder!
Me despierto y me digo que la conversación en que debo aclarar las cosas con A no puede esperar mucho más.
Me gusta una chica, y he estado últimamente reflexionando bastante acerca de los pasos que ha seguido nuestra relación hasta llegar al casi colegueo en el que estamos ahora. Hay indicios de que yo le pueda gustar, pero esos mismos indicios vistos desde otra perspectiva pueden significar lo diametralmente opuesto.. y del mismo modo creo que yo le he dado indicios que la puedan llevar a pensar que me gusta, pero esos mismos indicios vistos desde otra perspectiva...
Así que antes de que todo se vaya a la mierda por confiar en que uno u otro asimile las "señales" que se supone que nos estamos enviando (o no), he de hablar con ella, he de dejar todo en claro independientemente del resultado, anoche ya lo tenía decidido.
Me encuentro entonces con la "primera cosa", un tal Bruno que se hospedaba en el mismo hostal que yo recibe una llamada, estamos con otros colegas que no recuerdo haber visto antes, pero son mis colegas y he de interactuar con ellos como tales. Después de colgar el móvil dice "era A" (llamaré "A" a la chica que me gusta aunque esa no sea la primera letra de su nombre real..)- permanecemos todos con cara de "y bien?" - nada.. que ahora salimos juntos...- Mierda (curiosidad: en ese momento todos interpretamos que salían a partir de la llamada... y de hecho era así, un inicio bastante... locuelo... la llamada era causa de la consecuencia "salir juntos"...)
No recuerdo haber visto antes al tal Bruno, voy intentando unir cabos.. si los otros son mis colegas.. Bruno debe ser el típico colega de peli con el que te peleas dialécticamente por una chica.. claro, ese es Bruno, un tipo alto, moreno de media cabellera ondulada, perilla, y de complexión atlética, aparte de tener ese aire de quien liga mucho y disfruta con ello. Yo también soy alto, moreno, y de media cabellera ondulada (bueno.. ahora menos que media pero ya crecerá), sin embargo no tengo una perilla propiamente dicha, ni ese aire de quien liga mucho, aunque no sé qué tanto disfrutaría con ello si implicara atraer a cualquier golfa con sólo mirarla..
"La perilla y el aire de ligón, los dos elementos esenciales de un ser superior"... sí, en ese momento en que dijo que salía con A me sentí uno o veintitrés niveles por debajo de él, y sentí que nada que yo pudiera hacer podría cambiar la dura realidad en que me encontraba sumergido.
Esa sensación se confirmó después como la "segunda cosa" dolorosa de la noche, puesto que en un viaje tipo excursión a nosedónde coincidí con A en el bus que nos llevaba y traía, y en algún recreo que tuvimos entre medias una conversación entre A y sus amigas, a la cual yo atendía como mero espectador, me dio pie a lanzarme...
Comentaban el que A y Bruno estuvieran saliendo, comentaban incluso que no estaba claro si estaban saliendo de hecho o si era un simple rollo, lo cual hizo que se recordaran necesariamente unas cuantas anécdotas que reflejaban la gran capacidad de ligoteo de Bruno, típico cuando se hablaba de él..
A no parecía estar muy contenta con el curso de la conversación, y concluye ella misma que es muy probable que estén de rollo y no vaya a durar mucho tiempo. Este es mi gran momento, suelto una gran frase para la historia:
-Deja de estar con él, está conmigo.
Huelga decir que no me refería a que Bruno estuviera conmigo, usé "está" como forma imperativa del verbo "estar", una forma que si no se usa nunca desde luego es muy poco frecuente. Afortunadamente ella comprendió lo que quería expresar, desafortunadamente su respuesta no fue la que esperaba obtener.
Primero su cara... tornóse convulsa, a la vez que dejaba leer en sus ojos que había olvidado por completo que yo estaba ahí, y que al verme recordaba "los pasos que había seguido nuestra relación", lo cual sólo podía llevarla de forma progresiva al enfado.
De todo esto me daba cuenta sin darme cuenta, y mientras aún reflexionaba acerca de si había usado bien o no el imperativo del verbo "estar", me dice (todo lo delicadamente que le permite su alterado estado) que ella no sabe qué me he creído yo, que teniendo en cuenta las veces que nos hemos visto y todo lo que ha pasado estoy muy equivocado si pienso que podría pasar algo entre nosotros.
Puedo "recordar" que Bruno es mi amigo rival a pesar de que no lo he visto nunca antes, igual que a los otros colegas puedo "recordar" recuerdos que realmente no han tenido correspondencia con mi realidad pasada.. y en el momento de intentar traer a mi mente "todo lo que ha pasado las veces que nos hemos visto" no logro recordar nada.
Mierda, todo esto me sobrepasa, no sólo A está con un guaperas que además es mi amigo, sino que he ahondado en mi pena al descubrirme ante ella como un paleto que no está seguro de cómo usar el imperativo del verbo "estar", al que ella le gusta irremisiblemente, y que sin embargo ha demostrado en incontables ocasiones (las cuales no logra recordar) que no es capaz de hacer nada por que pase algo entre los dos, en definitiva le he hecho ver que soy un infeliz.
Agotado, con el corazón en un puño, vuelvo a casa en un día que despunta gris y lluvioso, el cual deja caer sobre mí la "tercera cosa" que terminará por destruirme: la ropa que puse a lavar anoche... por la lluvia no la podré sacar a secar en un par de días, después de los cuales la humedad acumulada seguramente me obligará a lavarla de nuevo. A la mierda A, Bruno y su puta madre, me quería poner esa camiseta negra mañana y no podré hacerlo joder!
Me despierto y me digo que la conversación en que debo aclarar las cosas con A no puede esperar mucho más.
miércoles, marzo 04, 2009
Momentos para recordar
En una partitura suele haber varios tipos de anotaciones que sirven para que el intérprete además de tocar las notas, las toque bien, según lo que el compositor ha concebido en su cabeza.. de este modo encontramos prestos, moderatos, crescendos, fortes, mezzo pianos, rittardandos, etc...
Pues bien, mi partitura empieza con "Allegro", y después de una página me encuentro con un "dolce", instintivamente comienzo a tocar un poco más lento, más dulce.. y sin dejar de tocar escucho al profesor:
- es dolce, no cambies el tempo - pienso que estoy tocando muy rápido, así que toco un poco más lento, "no cambies el tempo" vuelvo a oir detrás, toco si cabe más lento, - es dolce!! - ... toco aún más lento, nunca antes alguien había tocado un dolce tan expresivo, tan bonito, quien inventó el dolce seguramente estaría pensando en algo como lo que yo estaba tocando en ese momento, es el dolce-paroxysmós! ... a un gesto del profesor dejo de tocar.
- te estoy diciendo que no cambies el tempo, y tocas cada vez más lento..
- creí que te referías precisamente a que estaba tocando más rápido..
- no no.. a ver.. dolce no implica más lento.. sólo dolce.. no cambia el tempo, no cambia el ritmo!.. sólo la intención.. err.. es como si te digo que te vayas a comer un helado - señala la ventana, visualizando una heladería imaginaria - pero te digo que te lo comas del suelo - ... - claro que no es lo mismo... pero sabe igual!
El allegro es el helado, y el dolce el helado comido del suelo? o el helado es el dolce y comerlo del suelo es tocar cada vez más lento.. sé que hay algún tipo de relación profunda.. pero mi mente habituada a metáforas convencionales como "tus dientes son perlas" no logra asimilarla... así que me limito a reir.. en algún momento de la vida, en una acalorada discusión podré hacer la relación del helado en el suelo con el tema que se tercie, como un campeón los dejaré a todos desconcertados, y al continuar la cadena podré descansar tranquilo.
Pues bien, mi partitura empieza con "Allegro", y después de una página me encuentro con un "dolce", instintivamente comienzo a tocar un poco más lento, más dulce.. y sin dejar de tocar escucho al profesor:
- es dolce, no cambies el tempo - pienso que estoy tocando muy rápido, así que toco un poco más lento, "no cambies el tempo" vuelvo a oir detrás, toco si cabe más lento, - es dolce!! - ... toco aún más lento, nunca antes alguien había tocado un dolce tan expresivo, tan bonito, quien inventó el dolce seguramente estaría pensando en algo como lo que yo estaba tocando en ese momento, es el dolce-paroxysmós! ... a un gesto del profesor dejo de tocar.
- te estoy diciendo que no cambies el tempo, y tocas cada vez más lento..
- creí que te referías precisamente a que estaba tocando más rápido..
- no no.. a ver.. dolce no implica más lento.. sólo dolce.. no cambia el tempo, no cambia el ritmo!.. sólo la intención.. err.. es como si te digo que te vayas a comer un helado - señala la ventana, visualizando una heladería imaginaria - pero te digo que te lo comas del suelo - ... - claro que no es lo mismo... pero sabe igual!
El allegro es el helado, y el dolce el helado comido del suelo? o el helado es el dolce y comerlo del suelo es tocar cada vez más lento.. sé que hay algún tipo de relación profunda.. pero mi mente habituada a metáforas convencionales como "tus dientes son perlas" no logra asimilarla... así que me limito a reir.. en algún momento de la vida, en una acalorada discusión podré hacer la relación del helado en el suelo con el tema que se tercie, como un campeón los dejaré a todos desconcertados, y al continuar la cadena podré descansar tranquilo.
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