Este es un caramelo que he estado reservando durante algunas semanas, de manera que cuando el flujo de ideas comenzara a correr de forma menos fina por mi cabeza tuviera algo con qué dar un final digno a esta tercera temporada de posteo (mi cerebro ha tardado un rato en procesarlo pero sí, teniendo en cuenta la primera vez que anuncié un retiro momentáneo y el hueco de tres meses sin postear entre Junio y Octubre del 2009, esta sería la tercera temporada >: )
Después de esto pasará un tiempo más bien largo antes de que actualice de nuevo, pero no os preocupéis, "i'll be back"... con un nuevo combo de efervescentes entradas acompañadas de dibujos muy plurales e insospechados parecidos, tralalá.
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Este sueño tiene bastante tela, pero creo que es interesante, tela basta, difícil de cortar...
En una casa, fusión entre la de Dawson y la antigua de Marvin, detalle que no podreis apreciar todos pero que con el esquema que adjunto abajo resultará trivial, nos encontrábamos reunidas unas cuantas personas. Nombres propios aparte del mío: Pablo, Dawson, Marvin, Sebastian (con un imposible corte punki... rapado y tal lo que no era la cresta...), Leo, y unas cuantas chicas que no recuerdo haber visto en mi vida. Estábamos divididos en dos grupos: las chicas que no recuerdo haber visto antes estaban todas en una habitación sentadas en el suelo en círculo... de hecho ahora que lo pienso no sé ni para qué hacían acto de presencia... ni las conozco ni hicieron nada durante la acción más que estar en esa habitación.. aisladas... zorras...
Los demás, el grupo importante, estábamos en el salón sentados en los sofás... pues bien, teníamos en frente una puerta cuya pared se perdía a la izquierda en un pasillo que llevaba a ninguna parte. Esa puerta daba a la habitación de Kathy. Entre el plano de la puerta y nosotros había un plano intermedio que formaba otro pasillo (mejor que mireis el dibujo..), por donde se distribuían las demás estancias, como el cuarto donde estaban las chicas anónimas, o la cocina al fondo. Cabe destacar que la habitación ocupada por las anónimas estaba en la pared derecha según se entraba en ese pasillo, pero desde el salón se veía que el muro medía no más de 30 o 40 centímetros de grosor, por lo que al entrar en el pasillo y ver esa habitación... lo pillais no? otra jodida dimensión.. la profundidad hallada en un plano insólito, perderse en una gran habitación que desde la perspectiva del salón no puede tener más de 30 - 40 centímetros de ancho...
Se enciende la luz en la habitación de Kathy, lo cual percibimos por la ranura que está arriba entre la puerta y el marco... seguimos sentados en el salón, nos miramos extrañados, se supone que Kathy no está... pero la luz... Dawson se levanta decidido hacia la puerta, no puede creer que Kathy haya estado todo el tiempo ahí y no le hubiese dicho nada... abre la puerta buscando una explicación y se encuentra con un muro, sin pintar ni nada, se ven los ladrillos y el cemento entre ellos, obviamente ya no se ve ninguna luz.

Dawson se dispone a abrir la puertaNos miramos de nuevo con desconcierto, Dawson cierra la puerta, y en ese momento cambia nuestra percepción sobre ella. Para todos nosotros ya no da a la habitación de Kathy, es la puerta de salida de la casa, aunque parece no preocuparnos el hecho de que esté tapiada... Dawson está a punto de sentarse de nuevo cuando vemos que la luz reaparece en la rendija superior (sé que suele verse en la inferior.. pero ya se sabe cómo es esto de los sueños...), esta vez me levanto yo, Dawson prefiere terminar de sentarse.
Llego a la puerta y miro por una mirilla que parece haber estado ahí siempre, no veo a nadie, pero sí medio pasillo que corre horizontalmente, a la izquierda el inicio de unas escaleras descendentes y al lado de ellas una puerta de ascensor, de estos viejos, con formas en hierro forjado (¿no estaba tapiada la salida? no me lo planteo...). De pronto siento un empujón en la puerta desde el exterior, pero sigo sin ver a nadie, siento otro empujón esta vez más fuerte, me entra el mal rollo, dejo de mirar, me pongo de espaldas a la puerta intentando sujetarla, estoy convencido de que lo que sea que la esté empujando la va a tirar abajo... miro a mis colegas con cara de "esto no es ninguna broma"... me miran con indiferencia, siguen los empujones, la puerta parece salirse de su quicio, y cuando parece que va a caer sobre mí algo enorme, algo monstruoso, por debajo de mis piernas se abre paso un cachorrito.
Habreis visto esas puertas de cocina de Estados Unidos que tienen una puertezuela inferior para que entre el gato o el perro, pues por una igual entró este adorable animal, sólo que según se vio dentro de la habitación se dio la vuelta, me lanzó una mirada agresiva, y comenzó a morderme la pierna, dejando de ser adorable. La visión de un perrito de color negro, posiblemente labrador, destrozando con ahínco la pernera de mi pantalón, no podía menos que desestabilizarme, moví bruscamente la pierna intentando librarme de él, pero el cachorrito era tenaz. Tardé unos dos minutos en tirar de él rompiendo parte de mi pantalón y empujarlo de mala manera a través del agujero del que había salido. Miro por una rendija de la puertezuela, el cachorrito está delante, actitud desafiante, lanza un gruñido y se va.
Me doy rápidamente la vuelta y les digo a mis pasmados colegas "¿habeis visto eso?", no me responden, basta con ver sus caras para darme cuenta de lo redundante de mi pregunta, se levantan y me preguntan si estoy bien y tal, nos vamos recuperando de este mal trago, pero sin previo aviso vuelven los empujones, de hecho se sienten varios, miro de alguna manera a través de la puerta, puede que por una rendija de la puertezuela o incluso por la mirilla, el caso es que me doy cuenta de que el cachorrito negro ha traído amiguitos: un labrador beige, otros más peluditos, y uno tipo boxer o bull dog (un cara aplastada me da igual la raza).
Esta vez todos intentamos contener la puerta, yo estoy sujetándola desde el suelo, Leo y Marvin de pie, Sebastián y Dawson se preparan para lo inevitable. Veo cómo la puerta se va agrietando desde abajo, es de porcelana, y arriba se va astillando, es de madera, una puerta magnífica, fusión perfecta cerámica y ebanistería... se hace pedazos... unos 9 u 11 cachorros (un número suficientemente alto para tratarse de cachorros pero necesariamente impar) irrumpen en la estancia para atacar con maldad a los inocentes ocupantes de la misma, a nosotros, que nos defendemos como podemos, masomenos cada uno tiene unos dos cachorros de los que ocuparse, lanzamos con violencia los puños, ellos muerden, es como pegarse con peluches, no parece que les hagamos daño con nuestros golpes, comienza a brotar la sangre de nuestras pieles... son unos enemigos duros estos cachorros, sin embargo cualquiera que pasara por ahí nos condenaría por lastimarlos... no sabría que se trata de auténticos cachorros asesinos, pequeñas máquinas peludas de matar.
En medio de nuestra lucha, alguien tiene la brillante idea de hacerse con un mechero : ) ahora sí la suerte corre de nuestro lado, veo a la diosa Victoria brillar al fondo de un oscuro pasillo... comienza a volar algún que otro perrito con pequeñas llamas salpicadas en su pelaje, poco a poco los vamos venciendo, alguno se bate en retirada, y otros pocos se quedan delante de nosotros vacilantes pero todavía con semblante agresivo. A continuación acontece lo que a mi parecer es la escena más curiosa de todas (y ya es decir...).
Sebastián, en cuclillas, de alguna forma consigue rociar con una sustancia jabonosa a uno de los cachorros y desde él dejar un hilo de esa misma sustancia hasta las cercanías de su mano. Ante eso imagino que una bola de pelo en llamas correrá a continuación (en mi sueño, esta sustancia jabonosa es necesaria y altamente inflamable...), intento detenerlo (incluso después de tanta violencia eso ya me parecía excesivo...), pero él me enseña sonriente un boli (¿?), y lo tira hacia el hilo de sustancia jabonosa como quien tira una piedra plana en un lago para hacerla saltar y saltar...
El boli rebotó contra el suelo e impactó directamente en el morro del líder de los cachorros restantes, el cual emitió un gemido lastímero que nos conmovió a todos... desde luego un movimiento drástico y contundente que sólo un hombre de acción como Sebastián podía hacer. Se ve que esto del boli era demasiado para los cachorros y con el líder aún doliéndose del hocico, se retiraron ordenadamente dejándo detrás un grupo consternado de jóvenes entre astillas, trozos de porcelana, llamitas en líquido jabonoso y auténtica desolación.
Ahora creo entender que mi mente compadeciéndose un poco del marcado carácter masculino que sabía que iba a reinar durante toda la acción (hombres rudos pegándose con cachorritos..), quiso contrarrestarlo poniendo a las anónimas aisladas de la habitación imposible... por eso ni las conozco, no hace falta, es para poder decir que había tías en mi sueño... al final seguían sentadas en círculo en la misma habitación... mientras nos debatíamos entre la vida y la muerte, la verdad es que podrían haber ido a apoyarnos o algo... en fin, un poco zorras sí que eran.